Notas de prensa
Igualdad
SATSE denuncia que Osakidetza bloquea la conciliación del personal sanitario en pleno 8M
06.03.26 | Euskadi
En el entorno del Día Internacional de las Mujeres, el 8-M, el Sindicato de Enfermería en Euskadi, SATSE, se ha concentrado a las puertas de los Servicios Centrales de Osakidetza, en Vitoria-Gasteiz, para denunciar que el Servicio Público de Salud está dando la espalda a la conciliación del personal sanitario, en un contexto en el que la igualdad efectiva pasa necesariamente por garantizar condiciones laborales que permitan compatibilizar la vida profesional y personal.
La responsable de Igualdad de SATSE Euskadi, Pilar Mendia, ha criticado que Osakidetza haya excluido del II Plan de Igualdad las medidas relacionadas con conciliación, argumentando que son materia propia de la Mesa Sectorial. “Se nos dijo que la conciliación no podía abordarse en el Plan de Igualdad porque debía negociarse en la Mesa Sectorial. Sin embargo, se nos comunicó en enero que las licencias y permisos salen también de ese ámbito y se trasladan a la Mesa General. Es una contradicción que deja en evidencia la falta de voluntad de negociación en esta materia para el personal de Osakidetza”, afirma Mendia.
Para el Sindicato, esta decisión supone un nuevo obstáculo en una materia que constituye una prioridad para el personal sanitario y que forma parte del núcleo central de un acuerdo que tiene 18 años y sigue sin renovarse. “Estamos hablando del grueso de las condiciones que permiten organizar la vida familiar, el cuidado y la corresponsabilidad. No es un asunto menor ni accesorio: es fundamental para el personal”, subraya la responsable de Igualdad.
SATSE exige que el grueso de los empleados públicos con una plantilla de casi 40.000 trabajadoras/es pueda expresarse y pide a Osakidetza que negocie sus condiciones de trabajo con sus particularidades a través de sus representantes en su foro legítimo que es la Mesa Sectorial.
Datos preocupantes
SATSE recuerda que la conciliación afecta de manera directa y mayoritaria a una plantilla altamente feminizada. Una encuesta reciente realizada por el Sindicato de Enfermería en Euskadi en la que han participado 936 profesionales en activo, de las cuales el 93,38% son mujeres, evidencia el alcance real del problema. El 85% son enfermeras/os y el 94,76% trabaja en el sector público, lo que confirma que hablamos del núcleo del sistema sanitario vasco.
Los datos son contundentes. Casi la mitad del personal encuestado (47,47%) ha contemplado abandonar la profesión sanitaria por dificultades de conciliación, un 39,39% en alguna ocasión y un 7,99% de forma recurrente. Solo el 52,62% afirma no habérselo planteado nunca.
Además, el 58,82% se declara insatisfecha o totalmente insatisfecha con su conciliación, frente a un escaso 23,41% que se muestra satisfecha o muy satisfecha. “Estamos ante un malestar estructural que no puede seguir siendo ignorado”, denuncia Mendia.
El impacto en el desarrollo profesional también es alarmante. El 83,86% ha renunciado a alguna oportunidad laboral por dificultades de conciliación: el 48,94% a formación, el 22,11% a otras oportunidades laborales y el 12,92% a promoción profesional. “Estamos perdiendo talento, oportunidades y desarrollo profesional por falta de voluntad organizativa”, advierte la responsable sindical. Las consecuencias alcanzan incluso la salud mental. Más de la mitad del personal (55,7%) afirma que los problemas de conciliación afectan grave o considerablemente a su salud mental.
Medidas fundamentales bloqueadas
La encuesta también revela un contexto de obstáculos y presiones. El 61,24% ha solicitado excedencias o reducciones de jornada, y de quienes han pedido adaptaciones, el 61,64% sufrió algún perjuicio: el 29,74% con merma retributiva y el 31,90% teniendo que priorizar la conciliación frente a sus preferencias o capacidades profesionales. Además, el 15,16% recibió comentarios despectivos o cuestionamientos al solicitar permisos, y el 10,98% sufrió presiones para no solicitarlos o retirarlos.
La organización del trabajo tampoco facilita la conciliación. El 54,47% considera que la falta de personal dificulta gravemente la conciliación, el 40,17% trabaja en turnos rotatorios de lunes a domingo y el 12,32% recibe el cuadrante definitivo con menos de siete días de antelación.
En este contexto, SATSE considera especialmente grave que, en el marco del 8M, Osakidetza mantenga bloqueadas medidas fundamentales mientras traslada de un foro a otro la negociación, dilatando cualquier posible acuerdo. “Mover la conciliación de mesa en mesa no es negociar; es aplazar y vaciar de contenido el compromiso con la igualdad”, insiste Mendia.
“En los últimos años hemos comprobado que los avances en esta materia no llegan por voluntad negociadora de Osakidetza, sino porque los conseguimos por la vía judicial o porque vienen impuestos por normativa estatal”, denuncia. “Eso demuestra que no existe una apuesta real por mejorar las condiciones de conciliación del personal”.
Sin conciliación, no hay igualdad ni sanidad de calidad
Para SATSE, la falta de conciliación es una consecuencia directa de la desigualdad estructural que sigue afectando mayoritariamente a las mujeres. Son ellas quienes reducen jornada, solicitan excedencias y asumen el impacto económico y profesional de unas condiciones laborales incompatibles con la vida personal. “No puede haber igualdad real si las mujeres tienen que elegir entre progresar o cuidar, entre su salud o su empleo”, sostiene la responsable de Igualdad.
El Sindicato recuerda que la sobrecarga crónica, los turnos interminables y la falta de descanso no solo deterioran la salud física y mental de las profesionales, sino que incrementan el riesgo de errores y afectan a la calidad asistencial. “Defender la conciliación no es solo una reivindicación laboral; es una defensa de la sanidad pública y de la seguridad de las pacientes”.
Por todo esto, SATSE Euskadi reclama que la conciliación vuelva a situarse en el centro de la negociación colectiva y que se reactive de manera urgente la actualización del acuerdo pendiente desde hace casi dos décadas. “No se puede hablar de igualdad sin hablar de conciliación real. Y no se puede hablar de conciliación real si la Administración elude su responsabilidad”, concluye Pilar Mendia.
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